Una de las más grandes aspiraciones para una sociedad debería ser conjugar el deporte y la cultura. Afortunadamente, hay ejemplos de que dicha meta es posible.

Uno de ellos es el cuento “El gran toque”, texto prácticamente autobiográfico del escritor mexicano Luis Miguel Aguilar (1956), que seguramente atrapará a los aficionados al futbol, sobre todo a aquellos que conocieron la Ciudad de México durante los años 60, lugar y época en los que se ubica esta historia, pues está salpicada de sitios y personajes que les resultarán familiares.

El protagonista es Luis, un niño que combina hábilmente su vida escolar con su deporte favorito, el futbol. Criado en una familia de clase media venida a menos, el pequeño consigue ingresar al Instituto Patria, famoso colegio privado del otrora DF.

Luis pasa sus ratos libres peloteando en el Parque México con su equipo de barrio, el Atlético de San Martín, que poco a poco sube de nivel hasta entrar a torneos donde compite contra las fuerzas infantiles del América, Necaxa y Pumas.

Pero no pasa mucho tiempo para que el entrenador de futbol del Patria se fije en el talento de Luis y lo invite a formar parte de la selección del colegio, hecho que provocará el conflicto que es el hilo conductor del cuento: Luis no quiere dejar al San Martín por el combinado de su escuela y se verá obligado a dobletear en dichos conjuntos como un hombre dividido entre dos amantes, según explica el protagonista.

En el texto de Aguilar aparecen los estadios Azteca y Olímpico Universitario y se menciona a figuras emblemáticas de nuestro balompié como Ignacio Trelles, Manuel Lapuente en su etapa de jugador, Juan Ignacio Basaguren antes de dejar las canchas para convertirse en comentarista y Luis Amuchástegui, entre otros, lo que, sin duda, llenará de nostalgia a más de un aficionado mexicano de la vieja guardia.

Es notable cómo en “El gran toque” el autor nos transmite su pasión por el futbol: sus descripciones de las jugadas que el protagonista desarrolla para llegar al gol emocionan al lector; además, pinta perfectamente el sentir y circunstancias que muchos experimentamos de niños al formar parte de un equipo de futbol, sin importar que se haya tratado de un conjunto más o menos formal o de una humilde escuadra de barrio.

Resalta también la relación que Aguilar establece entre futbol y literatura, entre este deporte y una filosofía de vida, lo que hace que el balompié vaya más allá de la cancha y sirva para reflexionar sobre temas que parecen ajenos a él.

Asimismo, destaca cómo el futbol puede unir a clases sociales opuestas, ya que Luis, al ser hijo de una costurera y asistir a un colegio “de ricos”, sufre discriminación al principio, pero su habilidad para el deporte pronto le agencia el respeto de sus compañeros de alcurnia.

Detrás del título “El gran toque” se esconde una sorpresa que no revelaré para no arruinarles una amena y entretenida lectura que incluso atrapará a quienes no son futboleros como muchos de nosotros. Pueden encontrar este cuento en el libro Suerte con las mujeres (1992) y conocer a un autor que, con su pasión por el futbol, nos demuestra que el deporte también es asunto de intelectuales.

Hasta la próxima.


Jose Alejandro Carro Sanchez

Apasionado del deporte y la literatura. Relato historias de la relación de ambos con la cultura general.
Jose Alejandro Carro Sanchez

Jose Alejandro Carro Sanchez

Apasionado del deporte y la literatura. Relato historias de la relación de ambos con la cultura general.

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