Lucha libre: recordando al Perro Aguayo vs Konan

Hablar de luchas retros es retroceder en el tiempo y acordarse de anécdotas, o hechos que marcaron un acontecimiento en la lucha libre mexicana. Así fue como ocurrió con el encuentro entre Konnan y el Perro Aguayo máscara vs cabellera. La pelea se pactaría un 22 de marzo de 1991 en la histórica Arena México.

Para este duelo el réferi sería el polémico “Gran Davis”, mientras tanto los seconds designados eran: Octagón quien acompañaría a Konnan y al Perro Aguayo lo apoyaría Daniel López “El Satánico”.

La lucha se tornaba un poco dispareja, pues Konnan era el favorito del encuentro; esto se debía a tres factores: Uno El Cubano era muy querido por los niños, por su físico lo adoraban las damas, la gente la admiraba. Dos había practicado futbol americano en la Universidad de Miami; represento a ésta en baloncesto y perteneció al equipo olímpico de boxeo de la Unión Americana. Tres fue el físico más privilegiado de la lucha libre y sumándole que su maestro en los encordados era Súper Astro. Sin embargo, esto no le inmutaría al “Can de Nochistlan” así también se le conocía al Perro Aguayo; pues este en su recorrido luchistico tenía 19 máscaras ganadas en ese momento; además de contar con el apoyo del réferi Gran Davis.

La primera caída iniciaba, El Perro Aguayo comenzaba la pelea con una patada voladora, en ese momento es cuando tiene el control de la primera caída; Konnan por su parte se veía sorprendido y no podía reaccionar. “El Can de Nochistlan” continuaba masacrando a el cubano, con puñetazos con ambas manos hasta dejándolo en contra de las cuerdas.

Los aficionados al darse cuenta que estaban humillando a su ídolo, no se cansaban de corear el nombre de: ¡Konnan, konnan, konnan!!!; sin embargo, estos gritos hacían al Perro más fuerte para que continuara torturando a su rival. Mientras esto pasaba Gran Davis se enfrascaba en una discusión contra Octagón second de Konnan.  

Pasaban los minutos y el Perro no se cansaba de demostrar su poderío a su rival, ya fuera con sentones, castigándolo con la lanza (técnica especial de éste); sin duda la pelea se balanceaba a favor de la esquina ruda. Finalmente, el Perro Aguayo lograría su objetivo y derrotaría a Konnan con las técnicas ya mencionadas y rematándolo con un toque de espaldas; para ver espectacular ese momento Gran Davis daría el conteo de tres palmadas. La Primera caía le pertenecía al rudo.

Comenzaba la segunda caída, El Perro era quien tenía la batuta de la pelea; los seconds por su parte no dejaban de discutir; mientras todos estos hechos ocurrían El Satánico aprovecharía un descuido del réferi para propinarle una golpiza a Konnan. El panorama para el cubano no era nada favorable, pues su rival era el amo y señor del encuentro; sin embargo, se observaban pequeños destellos de reacción por parte de la esquina técnica; por su parte, El perro Aguayo no tenía piedad de su rival. Gran Davis le preguntaba al técnico si se rendía; éste se negaba a doblar las manos, pues contaba con una fortaleza que envidiaban los propios griegos. Al notar estas cualidades su némesis desesperado decidió destrozarle la máscara a Konnan. A pesar de traer rota la máscara éste resucitaría de sus cenizas como el ave fénix y azotaría de manera espectacular al “Can de Nochistlan”, y no quedando conforme le aplicaría un antebrazo. El técnico tenía el control de la lucha; éste se aventaría de manera espectacular agarrando a su rival del cuero cabelludo y así azotarlo contra la lona.

El Perro estaría sorprendido por el desempeño de su archirrival, la gente no paraba de gritar; el duelo entre ambos luchadores era impactante, sin precedentes, la Arena México estaba a reventar. A Konnan se le había metido el demonio; porque no paraba de castigar a su enemigo, ya fuera mediante antebrazos, o con desnucadoras. El Perro estaba derribado por tanto castigo, y tomo la decisión de salir del ring, pero no duro mucho tiempo fuera de ahí, porque Konnan lo metería de inmediato al cuadrilátero para recetarlo con una desnucadora y aplicarle una variante de puente, Gran Davis contaría las tres palmadas reglamentarias y tomaría de la mano a Konnan para proclamarlo ganador de la segunda caída; de igual manera su second Octa sube al ring para alzarle la mano al cubano.

Comenzaría la tercera y última caída. Konnan no soltaba a su rival y lo azotaría nuevamente sobre la lona. El Perro estaba devastado, el cubano realizaba un nudo teniendo en toque de espaldas a su rival; pero el Can de Nochistlan no se rendía a pesar de que su cara de sufrimiento decía otra cosa; se percibía en un momento que la balanza se inclinaba hacia el lado del bien; por su parte Gran Davis le preguntaba al rudo si se rendía y la gente no dejaba de gritar. Finalmente el Can se arrastraría para alcanzar las cuerdas y romper el castigo doloroso que su rival le estaba dando. Pero Konnan no lo soltaba y seguía propinándole una paliza a su enemigo.

La lucha seguía su curso y con esto su culminación, por esta razón Poncho Peñaloza peluquero oficial para los encuentros máscara vs cabellera o cabellera vs cabellera, se acercaba con sus tijeras para poder rapar al Perro.

Konnan jalaba con un inmenso odio la melena del Perro; además de derribarlo nuevamente. Por su parte Octagón y El Satánico continuaban con sus dimes y diretes; en lo que respecta a Gran Davis, él se distraía y la lucha seguía su curso. En ese momento, el Satánico aprovecha la distracción del réferi para jalar al Perro y darle instrucciones; Konnan estaba discutiendo con Gran Davis; y le mencionaba a éste que no había contado de manera correcta las tres palmadas para vencer al Perro; en ese preciso momento el Satánico mete nuevamente a éste al cuadrilátero, pero el Can se saldría de nuevo para tomar aire. Gran Davis seguía haciendo de las suyas y no le importaba lo que pensaba Konnan y la gente, él contaba despacio.

Konan continuaba castigando a su rival y no se cansaba de agarrarlo de su cabellera y azotarlo de nuevo en el ring. Ya lo tenía contra la lona; el réferi solo le bastaba hacer el conteo reglamentario; sin embargo, éste continuaba haciendo su propia lucha contando despacio, esto le dio un respiro al Perro para que se pudiera recuperar y romper el castigo. El rudo estaba de vuelta, y el control de la lucha de nuevo la tenía. El Perro le aplicaría una desnucadora descomunal a Konnan para dejarlo fuera del encuentro, Gran Davis se lanzaría para hacer contar las tres palmadas; el cubano sacando fuerzas del olimpo logro zafarse del castigo. De nuevo el Can se lanzaría sin piedad contra éste, aplicándole una patada voladora que ni el propio Lucifer detendría; Konnan saldría del cuadrilátero de inmediato. El Perro fintaría a su enemigo para volar; el cubano no caería tan fácil en la trampa; a quien se llevaría en ese preciso instante era al Satánico.

Konnan subía al cuadrilátero de inmediato, y se iría contra Gran Davis a reclamarle su imparcialidad del encuentro. El Perro aprovecha ese breve momento de distracción en que su rival está discutiendo con el réferi para empujarlo; desafortunadamente el técnico se llevaría al réferi fuera del cuadrilátero; el más perjudicado en esa caída tan impactante sería Gran Davis; quien se cortaría con un clavo la frente y quedaría inconsciente por unos segundos.

El Can de Nochistlan aprovecha ese breve lapso para lanzarse contra su archienemigo y aplicarle un candado, que éste se zafaría de inmediato. Konnan azotaria con frialdad al Can llevándolo a las cuerdas, para nuevamente aplicarle la misma dosis. Al no existir réferi en ese instante el cubano toma la determinación de contar él mismo. El público gritaba de la emoción, Konnan en ese instante sabía que la lucha era suya; Gran Davis se recuperaba y subía al ring, el técnico en un gesto de amabilidad sube al réferi para que la lucha continúe. El Perro esta contra la lona, Konnan se prepara para finiquitar la lucha, el réferi se pone en posición para contar, de prontoGran Davis no cuenta; el cubano se sorprende y le exige dar las tres palmadas, por su parte la reacción del polémico juez es hacer un lado a Konnan, tomando la determinación de descalificar al técnico.

El público no estaba de acuerdo con la resolución de Davis. Konan corre por todo el ring, sin saber una respuesta; Gran Davis le levanta la mano al Perro sin dudar, Octagón se sube al cuadrilátero y le cuestiona la decisión a la máxima autoridad. El réferi menciona que Konnan en el momento del choque le propina un cabezo y al caer se fractura; es por eso que  descalifica al técnico. Octagon intenta convencer a Davis para que cambie de parecer; Konan desesperado jala al réferi, éste no sede y nuevamente sin inmutarse levanta la mano del Perro.

La comisión de Lucha libre y box, se acerca a la esquina técnica y le pregunta su nombre real de Konnan, éste les proporciona la información adecuada. Minutos después sube al cuadrelatero el hermanito del luchador que se llama Armandito. La escena es una de las más conmovedoras , pues este pequeñín es el encargado de quitarle la máscara a su hermano; entre lágrimas y un fuerte abrazo va despojándole la capucha a uno de los luchadores más queridos de la afición.

Finalmente revelan la identidad de Konan; el cual se hace llamar Carlos Santiago Espada, oriundo de Santiago de Cuba; con la máscara lucho por cuatro años con el nombre de Konnan.

Esta lucha fue una de las más polémicas en el ámbito de los encordados, sin duda nunca olvidaremos todos los factores que ocurrieron para que se tomara tal decisión.



Jose Antonio Perez Espinosa

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