¿Un 10 perfecto o imperfecto? Más errores en el periodismo deportivo

Hace unos meses, la gimnasta estadounidense Katelyn Ohashi consiguió un 10 de calificación (el quinto en toda su carrera) en su rutina de piso en una competencia universitaria llevada a cabo en la ciudad de Seattle. El hecho, notable de por sí porque sacar un 10 en un deporte tan exigente como la gimnasia no es algo que suceda todos los días, llama también la atención por la manera en que muchos periodistas deportivos se refieren al mismo: “La joven sacó un 10 perfecto”.

Así las cosas, ¿esta expresión en realidad quiere decir que existen dieces perfectos y dieces imperfectos? ¿Será acaso que, si un gimnasta obtiene en alguna rutina un 9.6, éste sube a 10, pero un 10 imperfecto porque los jueces le regalaron 4 décimas de calificación? No es correcto decir “un 10 perfecto” porque un 10 de calificación ya es la perfección en sí; no existen dieces imperfectos.

Sería algo parecido a aquella frase alguna vez utilizada para referirse a un político que había sido elegido candidato a la presidencia de México a pesar de la objeción de muchos de sus correligionarios: “No es el mejor, pero es el idóneo”.

Yo me explico este curioso fenómeno expresivo de la siguiente forma: cuando, en los Juegos Olímpicos de Montreal 76, la gimnasta rumana Nadia Comaneci, entonces de 14 años, consiguió la primera calificación de 10 en este deporte, todo el mundo quedó deslumbrado.

En ese afán por resaltar el hecho de que Nadia había logrado lo imposible (pues ni siquiera el tablero electrónico que marcaba los puntajes estaba diseñado para mostrar el número 10), los comentaristas de la época acuñaron esa llamativa redundancia: un 10 perfecto. Lo que los cronistas seguramente habían querido expresar era que Nadia había alcanzado la calificación perfecta, pero, llevados por la emoción y el entusiasmo del momento, nos dejaron una frase que hoy en día sigue vigente (aunque incorrecta), pues se desempolvó con las actuaciones de la estadounidense Ohashi.

Yo me explico este curioso fenómeno expresivo de la siguiente forma: cuando, en los Juegos Olímpicos de Montreal 76, la gimnasta rumana Nadia Comaneci, entonces de 14 años, consiguió la primera calificación de 10 en este deporte, todo el mundo quedó deslumbrado. En ese afán por resaltar el hecho de que Nadia había logrado lo imposible (pues ni siquiera el tablero electrónico que marcaba los puntajes estaba diseñado para mostrar el número 10), los comentaristas de la época acuñaron esa llamativa redundancia: un 10 perfecto. Lo que los cronistas seguramente habían querido expresar era que Nadia había alcanzado la calificación perfecta, pero, llevados por la emoción y el entusiasmo del momento, nos dejaron una frase que hoy en día sigue vigente (aunque incorrecta), pues se desempolvó con las actuaciones de la estadounidense Ohashi.

gimnasia nadia comaneci
SHANGHAI, CHINA – APRIL 15: Laureus World Sports Academy member Nadia Comaneci attends the 2015 Laureus World Sports Awards at Shanghai Grand Theatre on April 15, 2015 in Shanghai, China. (Photo by Ian Walton/Getty Images for Laureus)

Esos mismos periodistas deportivos también fueron responsables de la famosa frase “Nadie como Nadia”, quien en esos Juegos Olímpicos de Montreal obtuvo no uno, sino siete “dieces perfectos”, que la consagraron como la máxima figura de la gimnasia mundial y sinónimo de perfección en el deporte. Actualmente Nadia sigue siendo el arquetipo de la gimnasta e inspiración de numerosas niñas y jovencitas que se inician en esta disciplina.

Sin importar que Nadia haya conseguido sus “dieces perfectos” en la competencia atlética más exigente del planeta (unas Olimpiadas) y Ohashi lo haya hecho en un certamen universitario, el desempeño de ambas debe servirnos de inspiración para poner nuestro máximo esfuerzo en todas las actividades que realicemos, estén vinculadas al deporte o no.

Hasta la próxima.


Jose Alejandro Carro Sanchez

Apasionado del deporte y la literatura. Relato historias de la relación de ambos con la cultura general.
Jose Alejandro Carro Sanchez

Jose Alejandro Carro Sanchez

Apasionado del deporte y la literatura. Relato historias de la relación de ambos con la cultura general.

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