Futbol y literatura: un cuento de Juan Villoro

juan villoro en un evento cdmx

Estamos en plena Liguilla, y qué mejor para entrar en ambiente queun poco de literatura inspirada en el futbol. Hoy quiero hablarles de un cuento del gran escritor y periodista mexicano Juan Villoro. Sabido es por muchos que este autor es fanático del balompié y seguidor de los Rayos del Necaxa; también que ha dedicado varias obras suyas a este deporte, entre ellas su libro Los once de la tribu.

El cuento que les quiero comentar se llama El mariscal de campo. Se trata de un texto que llenará de nostalgia a todos aquellos que tuvieron la oportunidad de vivir su adolescencia y juventud en la ciudad de México durante los años setenta, época en la que se desarrolla la narración.

Villoro nos cuenta la historia de un muchacho de 16 años que sueña con ser futbolista profesional. Pero su vida no es fácil: se levanta de madrugada para salir de su humilde casa en Iztapalapa y correr por las calles del entonces Distrito Federal y así entrenar, pues juega en un equipo los domingos.

Durante su recorrido por las desiertas avenidas, antes de que el incesante tráfico empiece, el protagonista mezcla sus sueños de jugar en la primera división con el Cruz Azul con sus emociones y preocupaciones de joven que descubre el amor y trabaja en una carnicería. Se ve jugando en el estadio Azteca, se imagina que Ángel Fernández le inventa un apodo que quedará grabado para siempre en la memoria de los aficionados que aclaman su nombre cuando lo anuncian en el sonido local; se imagina famoso y con dinero y con el amor de la chica de la que está enamorado.

Este cuento también nos ilustra los contrastes entre esa vida de ensueño que el joven anhela y la realidad en la que vive: la pobreza de su barrio y su familia, el abandono de sus estudios, su necesidad de trabajar, los vicios que lo acechan, el hartazgo que a veces siente por el ambiente que lo rodea.

Es así que el futbol se convierte en un escape de ese mundo que habita y en la posibilidad de una vida mejor: él preferiría pisar el césped del Azteca y no las calles llenas de lodo, animales e inmundicias por las que corre en su afán de estar en forma para convertirse en deportista profesional.

He dicho que éste es un cuento que provoca nostalgia: en él aparecen calles y avenidas de esa ciudad de México que existe ya sólo en el recuerdo, cuando no era la urbe caótica en la que se ha convertido; aparecen personajes como el Kalimán Guzmán, el Confesor Cornero y Ricardo de León, luchadores como Coloso Coloseti, lugares como la churrería El Moro y la cafetería Superleche, las canciones de José José, el periódico Esto cuando aún era color café.

El mariscal de campo está incluido en el libro La noche navegable, y ojalá su lectura amena, ágil, divertida y evocativa los anime a conocer más de la obra de uno de los escritores mexicanos más importantes de la actualidad.

Este cuento seguramente les gustará a todos los aficionados al futbol, especialmente a aquellos que vivieron esa época en la que se desarrolla la historia, una en la que la vida y la ciudad de México marchaban a otro ritmo, una en la que el Cruz Azul… ¡ganaba campeonatos!

La literatura forma parte del ser humano y el deporte es una gran forma de representar parte de la vida. Te invito a leer otro escrito que realizamos http://www.losaficionados.mx/box-y-literatura-un-cuento-de-julio-cortazar/

Hasta la próxima.


Jose Alejandro Carro Sanchez

Apasionado del deporte y la literatura. Relato historias de la relación de ambos con la cultura general.

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