FUTBOL Y LITERATURA: El OIGEN DE LA NARANJA MECÁNICA

En los 70, una selección de futbol revolucionó los conceptos existentes en ese deporte hasta entonces, Holanda, conocida desde esa época, por el color de su camiseta y su espectacular forma de jugar, como la Naranja Mecánica.

De la mano de Johan Cruyff y dirigidos por Rinus Michels, los holandeses fueron subcampeones del mundial Alemania 74. Pero lo más relevante de su participación fue la creación del futbol total, que propone que todos los jugadores ataquen y defiendan: el centro delantero es también el primer defensor del equipo, a la vez que el portero es el primer atacante.

Ese futbol total todavía les alcanzó para repetir como subcampeones en Argentina 78, ya sin Cruyff, e incluso, muchos años después, para volver a una final mundialista en 2010 ante España, pero ya lejos del esplendor futbolístico que maravilló al mundo en los 70.

Un verdadero aficionado al futbol conoce esta historia; muchos otros también sabrán que el apelativo Naranja Mecánica viene de la película del mismo nombre dirigida por Stanley Kubrick de 1971; pocos habrán leído la novela del escritor inglés Anthony Burgess que dio origen tanto al filme del cineasta estadounidense como al famoso sobrenombre del combinado holandés.

“La Naranja Mecánica”, de 1962, relata las aventuras de Alex, un adolescente admirador de Beethoven que, junto a su grupo de amigos, hace de la violencia un estilo de vida. Pasan las noches recorriendo Londres y destruyendo cosas y seres humanos, hasta que, uno de sus ataques más brutales, dan muerte a una mujer, lo que lleva a Alex a la cárcel.

Ahí, el joven es sometido a un experimento que busca volverlo una persona de bien, el cual consiste en torturarlo psicológicamente con imágenes violentas acompañadas de música clásica para que los actos malvados que está acostumbrado a cometer le produzcan malestar.

Quienes han visto la película conocen estos detalles y el final de la historia, pero seguramente se quedan con la duda de por qué se llama “La Naranja Mecánica”, pues en ningún momento se explica.

Quienes han leído la novela conocen la explicación y el verdadero desenlace de la narración, pues Kubrick no lo incluyó en el filme. En casa de un escritor al que agredirán, Alex lee un texto, “La Naranja Mecánica”, que habla sobre leyes que se quiere imponer al ser humano y que son más propias para una máquina, que limitan sus decisiones.

También en la novela, con Alex “curado” de su inclinación a la violencia, hay gente que debate delante suyo si lo que hicieron con él fue correcto. Ante esa discusión que lo ignora, Alex exclama “¿Es que no soy más que una naranja mecánica?” al sentirse despojado de su derecho a elegir entre el bien y el mal.

En Londres, la expresión “naranja mecánica” alude a una cosa, persona o hecho en extremo raro: “Fulanito es tan extraño como una naranja mecánica”. También nosotros, cuando somos explotados en un trabajo, por ejemplo, somos una naranja mecánica que se busca exprimir lo más posible.

Sirva el futbol como medio para abrirse a otros ámbitos de la cultura, como la literatura y el cine, y acercarnos a ese desarrollo personal integral al que debemos aspirar.

Hasta la próxima.


Jose Alejandro Carro Sanchez

Apasionado del deporte y la literatura. Relato historias de la relación de ambos con la cultura general.

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