EL SÍNDROME DEL DR. JEKYLL Y MR. HYDE: LA DOBLE PERSONALIDAD EN EL FUTBOL MEXICANO

A semejanza de la famosa novela de 1886 El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde, del escritor escocés Robert Louis Stevenson, en el futbol mexicano somos testigos de transformaciones tan sorprendentes como inesperadas.

Muy conocida es la historia del doctor Jekyll, un científico de intachable reputación que, gracias a una fórmula secreta, logra convertirse en Mr. Hyde, un ser totalmente distinto a él tanto en apariencia como en comportamiento. Gracias a esta doble personalidad, el doctor puede llevar una vida por completo diferente a la que siempre lo ha distinguido y mostrar su lado más oscuro y perverso, con consecuencias nefastas.

Este mismo cambio parece operar con mucha frecuencia en los equipos del futbol mexicano, pues de una temporada a otra o incluso dentro de un mismo torneo se transforman al punto de lucir irreconocibles para aficionados, prensa especializada, jugadores y cuerpo técnico, sin que ninguno de ellos atine a explicar el porqué de tan radicales contrastes.

Para ilustrar el punto, dos botones de muestra: los finalistas del torneo Apertura 2018, América y Cruz Azul. El actual monarca ha tenido una temporada lejos de la efectividad que lo caracterizó el semestre pasado, perdió el invicto como local ante el León luego de 24 partidos y, con diversas modificaciones de elementos por lesiones o traspasos a otros conjuntos, está en busca de retomar su nivel y refrendar el título.

La Máquina Celeste, por su parte, no ha sido el equipo que deslumbró a propios y extraños el torneo pasado, cuando lideró la tabla de posiciones prácticamente de punta a punta e ilusionó una vez más a sus seguidores con la posibilidad, ahora sí, de conseguir un campeonato de liga tras 21 años de no hacerlo. Los Cementeros, en medio rumores de un cese de su director técnico, Pedro Caixinha, y el manifiesto apoyo de sus pupilos, quieren convencer a su afición y a sí mismos de que su buen desempeño de la temporada anterior no fue un simple espejismo y volver a los primeros planos.

Por su parte, las Chivas Rayadas del Guadalajara, luego de un papel desastroso en el Mundial de Clubes, empezaron el Clausura 2019 con tres victorias consecutivas, hecho por el cual muchos ya las veían casi como las próximas campeonas del futbol mexicano. Sin embargo, al paso de las jornadas, el equipo se desinfló y ahora, eliminado del torneo de Copa por su acérrimo rival, las Águilas del América, y con más dudas que certezas del proyecto de José Saturnino Cardozo en la dirección técnica, el panorama luce oscuro para el Rebaño.

Podríamos seguir y seguir con los ejemplos de radicales transformaciones en los equipos del futbol mexicano, pero nunca acabaríamos. Lo cierto y triste a la vez de todo esto es que esa inconsistencia es muy común en todos los conjuntos y, por ende, permea en nuestra selección nacional, que también se ha distinguido muchas veces por jugar como nunca y perder como siempre o derrotar a los gigantes y caer ante los enanos.

¿Dónde está la clave para que el futbol mexicano deje la irregularidad y mejore permanentemente? ¿Cuál es esa fórmula maldita que convierte a los equipos en seres tan irreconocibles e indeseables como Mr. Hyde? ¿Por qué no pueden ser como el Dr. Jekyll siempre? ¿Por qué no conseguimos alcanzar el nivel y consistencia de las grandes escuadras de Europa? Son preguntas para las que nadie parece tener respuesta. Por lo pronto, aceptemos el hecho de que, por lo visto, Mr. Hyde juega en nuestras canchas.

Hasta la próxima.


Jose Alejandro Carro Sanchez

Apasionado del deporte y la literatura. Relato historias de la relación de ambos con la cultura general.

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