¿EL CHANCE O LA CHANCE? ERRORES EN EL PERIODISMO DEPORTIVO (SEGUNDA PARTE)

Continuamos con algunos errores de pronunciación en el periodismo deportivo. Tenemos el caso del equipo de futbol Liverpool, de la Liga Premier de Inglaterra. En español, el nombre se pronuncia como palabra aguda (se debe decir Liverpúl), pero, por desgracia, contagiados por los comentaristas y narradores sudamericanos, muchos de nuestros periodistas mexicanos pronuncian, como en inglés, Líverpul, como palabra esdrújula (hagamos memoria de las reglas de acentuación que aprendimos en primaria). Es otra errata que debemos evitar.

Otra palabra que tiene influencia sudamericana: chance. ¿Se dice el chance o la chance? Este término, del francés chance (oportunidad, posibilidad), en México se usa como masculino (“La selección tiene el chance de jugar el quinto partido”); sin embargo, en países como Argentina es femenino (“Messi busca la chance de ganar un mundial”). ¿Por qué hay comunicadores mexicanos que dicen o escriben la chance? ¿Por qué no dicen también “pibe” en vez de “chavo”?

También hay quien corrige, equivocadamente: “Raúl Jiménez no anotó de cabeza, sino con la cabeza, puesto que no estaba de cabeza cuando remató”. La expresión “anotar de cabeza” no se refiere a la posición del cuerpo del futbolista, sino al estilo con el que se ejecuta una jugada determinada. Por eso decimos, y es correcto, “gol de tiro libre”, “gol de palomita”, “remate de zurda” y tantas otras expresiones.

Asimismo, ¿cuántas veces no hemos escuchado a nuestros comentaristas cometer errores como “La gente tiene problemas para accesar al estadio”, cuando el término correcto es “acceder”, y también “Cristiano recepciona el balón dentro del área y anota” en lugar de “recibe”?

El lenguaje deportivo es riquísimo en expresiones que aderezan notablemente la narración o crónica de una competencia e incluso llegan a formar parte de la lengua en general; eso es innegable. Sin embargo, no deseo que se piense que tengo algún prejuicio contra las formas de expresión utilizadas en otras naciones. Simplemente creo que el periodismo deportivo mexicano debe mantener y enriquecer su repertorio lingüístico a la manera mexicana, no copiando usos y costumbres del extranjero que le quitan identidad.

De lo contrario, sería como si en México desaparecieran las porras de las gradas de nuestros estadios y en su lugar hubiera barras argentinas, o como si los aficionados del equipo más mexicano, las Chivas Rayadas del Guadalajara, se la pasaran todos los partidos alentando a los suyos con cánticos sudamericanos del tipo “¡Dale, dale, dale, dale, oh! ¡Dale, dale, dale, dale, oh! ¡Dale!”. (¡Chin! Creo que, tristemente, esto sí pasa en México). Hasta la próxima.


Jose Alejandro Carro Sanchez

Apasionado del deporte y la literatura. Relato historias de la relación de ambos con la cultura general.

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