Deportistas: los héroes de hoy para la sociedad

Hace muchos años, cuando no existían el cine ni la televisión, cuando el internet y las redes sociales eran impensables, cuando los deportes no eran como los conocemos ahora, la gente tenía otras formas de entretenerse. Una de ellas era laliteratura, aunque tampoco era como la que leemos hoy en día.Y en esa literatura había héroes, se contaban hazañas extraordinarias realizadas por ellos.

Esas historias constituyen la literatura épica, género que fue cultivado por diversas culturas pero que encontró en la Grecia clásica su gran impulsor con obras como La Ilíada y La Odisea.Esta literatura, en un principio, no era escrita, no estaba contenida en libros como los actuales, sino que se recitaba, era cantada en verso por poetas conocidos como rapsodas, y sólo al paso de los siglos llegó al papel y también a la prosa.En nuestro siglo XXI, la épica, como género literario, ha cedido su lugar a otras formas de expresión escrita como la novela, aunque aún subyace en las letras actuales.

¿Qué tiene que ver esto con el deporte? En nuestros días, el deporte ha venido a ocupar el lugar de la épica. ¿Acaso los atletas de las diversas disciplinas deportivas no se constituyen en verdaderos héroes admirados por millones alrededor del mundo? ¿Acaso los deportistas de ayer y hoy no han sido los protagonistas de las más grandes hazañas de nuestro tiempo? ¿No son aclamados por el público y la prensa a nivel global? ¿No se paraliza el planeta cada cuatro años durante los Juegos Olímpicos o un mundial de futbol?Uno de los temas más recurrentes de la épica es la guerra, que, desafortunadamente, aún podemos sufrir en estos tiempos; pero, si lo vemos de una forma amable, el deporte ha servido para paliar ese flagelo.

Además, cuando los representativos de dos naciones se enfrentan en una cancha, ¿no hablamos de una batalla entre esos equipos? ¿No son vistos los jugadores como auténticos guerreros por los aficionados?El rugir de la afición en los estadios ¿no se asemeja a las exclamaciones de la gente que, muchos siglos atrás, llenaba el Coliseo Romano en los combates entre gladiadores? ¿No son el público y la prensa de hoy quienes ponen el pulgar arriba o abajo para “salvar” o “condenar” a un deportista por su desempeño en el terreno de juego? ¿No son los boxeadores y luchadores verdaderos gladiadores modernos?

Si la épica era transmitida a las personas de la antigüedad oralmente, ¿qué podemos decir de los cronistas deportivos (desde la prensa escrita hasta la época dorada de la radio y la televisión), que, con sus narraciones, metáforas, sobrenombres a los atletas y emotividad, contribuyen a hacer del deporte la épica de nuestros días?Así las cosas, es válido afirmar que el deporte ha venido a llenar un espacio en la sociedad que debe ser ocupado por la emoción, la acción, la heroicidad, y que ha resultado una constante a lo largo de la historia humana. Disfrutemos entonces con las hazañas de nuestros héroes modernos, los deportistas, y sigamos aspirando a ser como ellos.Hasta la próxima.


Jose Alejandro Carro Sanchez

Apasionado del deporte y la literatura. Relato historias de la relación de ambos con la cultura general.

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