El amor por el deporte no conoce de razas, géneros, condiciones socioeconómicas ni edades. Muestra de ello es una joven mexicana de la comunidad rarámuri, Lorena Ramírez (1995), ultramaratonista originaria del municipio de Guachochi, Chihuahua, que ha alcanzado notoriedad internacional por participar en carreras de 50, 80 y hasta 100 kilómetros en diversas partes de México y el mundo, las cuales ha ganado o quedado en los primeros lugares.

Lorena viene de una familia de atletas, cosa que, tratándose de los rarámuris, no es de extrañar, pues es muy conocida la legendaria tradición corredora de esta comunidad, cuya resistencia ha impresionado al mundo desde hace muchos años. Incluso la palabra “rarámuri” significa “el de los pies ligeros”.

El talento de esta joven la ha llevado a aparecer en la portada de la revista Vogue y a que el cineasta Juan Carlos Rulfo le dedique el documental Lorena, la de pies ligeros (2019), del que quiero hablarles.

En este filme podemos conocer la vida de Lorena y su familia, dedicados al pastoreo y otras labores en la Sierra Tarahumara, apartados de la “civilización” pero rodeados de un paisaje increíblemente bello donde correr se convierte en una experiencia casi mística y que podría explicar esa fuerza que hace a los rarámuris corredores excepcionales. En el documental podemos escuchar una hermosa melodía que habla sobre el atleta y su esfuerzo: “Subamos, niño, hasta la cima. Alentemos al corredor para que no se desanime” y “Preparemos la comida; puede que el corredor tenga hambre”.

Rulfo sigue a Lorena en diversas carreras y en su vida cotidiana. Vemos a esta chica correr de día y de noche, en el calor y bajo la tormenta, en la sierra y la ciudad. Lorena, quien corre con unas humildes sandalias y un largo y colorido vestido típico de su comunidad, nos demuestra que un equipamiento deportivo de alguna firma de renombre es lo de menos cuando el corazón nos impulsa a devorar la distancia. En una escena del documental, la muchacha saca de una caja unos tenis de marca que alguien le regaló; ella, con su lacónico estilo, dice: “No creo usarlos; no me siento cómoda corriendo con ellos. Además, quienes los usan siempre van detrás de mí”.

El caso de Lorena no sólo es una inspiración para los deportistas, sino también puede servir para reivindicar a los indígenas en México, discriminados y excluidos durante muchos años. Si comparamos su caso con el de la raza negra, por ejemplo, ésta, en mi opinión, recibe mayor consideración por parte de la gente, y una de las razones de ello es el deporte: en todo el mundo y en múltiples disciplinas vemos a atletas negros triunfar, y eso les ha merecido un prestigio que, desafortunadamente, nuestros indígenas no tienen. Pero el éxito de Lorena es una oportunidad para revalorar su papel y el de las mujeres en el deporte y la sociedad mexicana.

Pueden ver este documental en Netflix y conocer la asombrosa historia de Lorena Ramírez, quien nos recuerda que el deporte va más allá de los estereotipos y tiene un carácter universal.

Hasta la próxima.


Jose Alejandro Carro Sanchez

Apasionado del deporte y la literatura. Relato historias de la relación de ambos con la cultura general.
Jose Alejandro Carro Sanchez

Jose Alejandro Carro Sanchez

Apasionado del deporte y la literatura. Relato historias de la relación de ambos con la cultura general.

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