literatura en el deporte

A propósito de la pelea entre el tapatío Saúl “El Canelo” Álvarez y el estadounidense Daniel Jacobs para unificar los títulos de peso medio que ambos poseen, en esta ocasión quiero hablarles de un cuento cuya trama transcurre durante un encuentro boxístico y su autor, el gran escritor argentino Julio Cortázar.

El relato se llama La noche de Mantequilla, y está ambientado en una pelea real que se llevó a cabo en Francia el 9 de febrero de 1974 entre el cubano-mexicano José Ángel “Mantequilla” Nápoles y el argentino Carlos Monzón por el campeonato mundial mediano. Cortázar nos narra la historia de unos delincuentes que deben encontrarse para cerrar una operación sin llamar la atención de una banda criminal rival ni de la policía. Todo debe hacerse con el mayor sigilo, y la mejor forma que al líder del grupo se le ocurre para pasar desapercibidos es en medio de la muchedumbre que se reunirá en la carpa de circo montada para presenciar el pleito entre esos legendarios boxeadores.

El autor no sólo nos describe por boca de los personajes los minuciosos detalles de la operación ilícita para que pueda realizarse a la perfección, sino también la emoción que el protagonista, Estévez, experimenta al poder ser testigo de la tan esperada pelea aun sin proponérselo, al asistir a un evento que parece reservado sólo para los ricos.

Estévez, con boleto en mano entregado por el líder criminal, hace el recorrido para llegar a la improvisada arena y a su paso observa los tablones que los aficionados deben cruzar para no ensuciarse de lodo los zapatos, el precario graderío, cómo poco a poco los asientos son ocupados por villamelones y verdaderos aficionados, el arribo de los infaltables mexicanos que asisten en apoyo a “Mantequilla”, los argentinos que ondean su bandera para hinchar por Monzón, los franceses que están ahí por curiosidad y las aburridas peleas preliminares, la algarabía del público cuando finalmente llega el combate estelar.

Quienes recuerden o investiguen quién fue el ganador del pleito sabrán ya qué sucede en esa parte de la historia, pero no el desenlace del cuento. Dejaré que ustedes lo descubran por sí mismos y se deleiten con una de las prosas más revolucionarias e inteligentes de la literatura en español.

El que haya tomado como tema al boxeo para uno de sus cuentos ¿significa que Julio Cortázar era aficionado a este deporte? La respuesta es sí. Nacido en 1914 y fallecido en 1984, el gran maestro no sólo era seguidor del pugilismo, sino que, al comparar la novela y el cuento como géneros literarios, afirmaba que la primera, por su extensión, por las largas historias que puede abordar, derrota al lector por puntos: en pocas palabras, una novela es como una pelea que consume todos sus rounds; en tanto, para Cortázar, el cuento, por su brevedad, por su contundencia para derrotar al lector con su explosividad, gana por nocaut, vence en los primeros asaltos.

Cortázar, además de haber sido un extraordinario novelista y cuentista, nos dejó muy en claro su gusto por el box y el juego en general; para muestra, títulos de obras suyas que aluden a lo lúdico: Rayuela, 62 Modelo para armar, Divertimento, Final del juego, Último round. La noche de Mantequilla está incluido en el libro Alguien que anda por ahí.

Espero que estas líneas sean una invitación a descubrir o redescubrir al maravilloso Julio Cortázar, quien siempre nos deja noqueados con su genio.

http://www.losaficionados.mx/sistema-colectivo-metro-idolos-del-boxeo-mexicano/

Hasta la próxima.


Jose Alejandro Carro Sanchez

Apasionado del deporte y la literatura. Relato historias de la relación de ambos con la cultura general.

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