Apatia y falta de seguimiento en propósitos de año en el deporte

Estamos en la segunda mitad de febrero, ¿y qué ha pasado con los propósitos de año nuevo? Tal vez algunos estén felizmente en curso, otros quizá necesiten un empujoncito para concretarse y otros, de plano, se encuentren más muertos que el aeropuerto de Texcoco.

Entre estos deseos frustrados muchas veces está el hacer ejercicio. Es difícil mantener el entusiasmo, ¿verdad? Es realmente complicado vencer la flojera y levantarse el domingo por la mañana para salir a correr al parque, cuando toda la gente normal todavía está en la cama y lo único que conseguiría arrancarla del acogedor contacto de las sábanas sería una deliciosa torta de tamal. ¿Ir al gimnasio? ¿Justo hoy que viene mi compadre para que veamos juntos cómo Tom Brady gana su sexto Súper Tazón y tengo que ir a comprar las caguamas? ¿La alberca? Está haciendo mucho frío y vengo saliendo de la gripa. Ya saben: ¿para qué exponerse?

    Suena familiar, ¿cierto? Así va transcurriendo el año y los pretextos y justificaciones sobran y, finalmente, nuestra intención de ejercitarnos poco a poco se queda en el olvido sólo para reaparecer el próximo 31 de diciembre como uno más de tantos propósitos de año nuevo reciclados que nos hacemos con toda la fe de, ahora sí, convertirlos en realidad. Mientras tanto, vemos con aparente indiferencia cómo esa caminadora que tardaremos meses y meses en pagar se convierte en el toallero más caro del mundo y cómo el aparato que nos promete un abdomen de lavadero nos estorba cada vez que buscamos los zapatos debajo de la cama.

    Pero no se preocupen: mi intención no es deprimirlos. Aún es tiempo de lograr ese cambio de estilo de vida. Los propósitos de año nuevo sólo son una motivación, un arranque de algo deseado por mucho tiempo, pero no deben establecerse como meta únicamente en ese periodo. Cualquier día, cualquier instante es el propicio para cumplir aquello que nos proponemos. Debemos vencer la apatía y las excusas que nos impiden realizar algún tipo de actividad física, ya sea por salud o lucir mejor en la playa en vacaciones. Son suficientes pequeñas acciones para empezar y convertirlas en hábito: en lugar de usar el carro, caminemos; en vez de aventarnos un maratón de esa serie de la que todos hablan, salgamos a andar en bicicleta; tengamos la fuerza de voluntad de hacer ejercicio con los aparatos con que muchos parques cuentan: ¡son gratis! Y, lo mejor de todo, lo podemos hacer hoy mismo; no es necesario esperar largos meses para proponernos llevarlo a cabo.

    Para terminar, les comparto esta frase de la película Vanilla Sky, protagonizada por Tom Cruise: “Cada segundo que pasa es una oportunidad para cambiarlo todo”. Hasta la próxima.


Jose Alejandro Carro Sanchez

Apasionado del deporte y la literatura. Relato historias de la relación de ambos con la cultura general.

Un comentario sobre «Apatia y falta de seguimiento en propósitos de año en el deporte»

  1. Sr.Carro, tiene usted toda la razón! Cualquier día y momento son el indicado para comenzar a hacer algo porque nuestro cuerpo que tanto nos da!
    Excelente frase
    Saludos…

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